El diálogo entre Gobierno y oposición ha dejado muchos cabos sueltos. Aunque a cuenta gotas, la liberación de los presos políticos es lo único que se ha cumplido de todo lo prometido por el Ejecutivo durante las conversaciones.
La propia MUD no luce dispuesta a llevar a cabo su amenaza de abandonar las negociaciones, pese a ser recurrentes con esta advertencia ante la dilatación del oficialismo para ejecutar lo pactado desde el pasado 30 de octubre, fecha en que iniciaron las pláticas bajo el respaldo de Unasur y el Vaticano.
“El proceso de búsqueda de soluciones a través del diálogo se encuentra detenido por el incumplimiento del Gobierno de los acuerdos logrados en las reuniones plenarias de la Mesa de Diálogo Nacional realizadas los días 30 de octubre, 11 y 12 de noviembre“, indicaba el texto difundido por la Mesa de la Unidad a pocas horas de efectuarse su cuarto encuentro con el Ejecutivo, pautado para el pasado 6 de diciembre.
Y aunque en dicha oportunidad las conversaciones se hicieron por separado a través de la intervención de los mediadores internacionales, aún no se han dado pasos concretos hacia el resto de las exigencias de la coalición opositora para continuar en las negociaciones.
Se quedaron en palabras
El permitir a la Asamblea Nacional ejercer su deber constitucional de nombrar a dos rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE), con sus respectivos suplentes, está entre las promesas que no se cumplieron.
El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) fue el encargado de designar a dichos funcionarios. Tanto Socorro Hernández y Tania D’amelio fueron ratificadas en sus puesto por el Poder Judicial, luego de que el pasado 4 de diciembre vencieran sus plazos en el cargo.
El hecho de que este convenio no se realizara pone en dudas que el Gobierno llegue a instar al Máximo Tribunal a restituir las competencias constitucionales del Parlamento, lo cual fue otro de los acuerdos pactados durante la mesa de diálogo.
Hasta ahora, lo más cercano a un “reconocimiento” que ha tenido la AN opositora por parte del Ejecutivo fue la “bienvenida” que le dio el mandatario Nicolás Maduro al próximo presidente de la Asamblea, Julio Borges.
“Bienvenido a las grandes ligas. Ponte las pilas, papá”, expresó en su momento el jefe de Estado antes de comentar que había recibido un “mensaje directo” de Borges donde le aseguraba que, bajo su mandato, la AN “va a acatar las decisiones del TSJ”.
Otra promesa incumplida relacionada con la Asamblea Nacional es la relacionada con las elecciones legislativas en Amazonas. El llamado a las urnas en esta entidad es algo que aún no ha sucedido, pese a que se encuentran sin representación parlamentaria desde enero por ordenes del Poder Judicial.
Promesas a medias
Uno de los convenios que sí parecen encaminados a llevarse a cabo es la apertura de un canal humanitario que permita el ingreso de alimentos y medicamentos para hacer frente a la escasez crónica que padece Venezuela.
La canciller Delcy Rodríguez fue la encargada de anunciar sobre la puesta en marcha de una cooperación con la ONU que permitirá al país abastecerse de medicinas.
Y pese a que el Gobierno no se refirió con esto a la apertura de un “canal humanitario”, la oposición sí lo consideró de esa manera al tiempo que destacaron que vigilarían por el cumplimiento de este acuerdo.
“Queremos ver los barcos que lleguen llenos de medicinas para nuestros pacientes de cualquiera de las enfermedades crónicas que no tienen medicinas para sus tratamientos (…). Es el primero de cinco acuerdos que cumplen, le quedan cuatro, cumplan con todo lo acordado”, resaltó en aquella oportunidad el representante de la MUD en el diálogo, Carlos Ocariz.
Esta acción se uniría a la liberación de los presos políticos entre las promesas que el Ejecutivo ha cumplido desde que se iniciaran las conversaciones. Desde entonces, han sido liberados 19 personas de una lista que oscila entre 112 y 126 detenidos.

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